SENTIR (segunda parte)

SENTIR (parte 2)13015206_10154151570868188_4979517894995691829_n

 

Hace una semana leía esta frase: NACEMOS PARA ENCONTRARNOS, LA VIDA ES EL ARTE DEL ENCUENTRO.

Mirando alrededor casi parece que la vida es el arte del desencuentro. Los miedos, los juicios hacia uno mismo y hacia el otro, la falta de empatía y compasión nos lleva al desencuentro constante con los demás. La VIDA se reduce a momentos, breves momentos de encuentro en los que, en la mayoría de las ocasiones, si traspasamos cierta línea de intimidad casi sin darnos cuenta, salimos despavoridos hacia el lado opuesto. Es cierto que hay personas que se permiten márgenes más amplios que otras, pero la triste realidad es que caminamos por la vida con nuestras defensas puestas, así andamos el  95% del tiempo, a menos que hayamos tomado la decisión consciente de exponernos a cada instante y, aun poniendo toda nuestra consciencia, no es fácil ir desnudo por la vida y mantenerse en esa honestidad con uno mismo pase lo que pase.

¿Por qué cuando termina una relación de pareja el odio y la rabia hacia esa persona es mucho mayor que hacia otras personas con las que hemos tenido una relación menos intensa y que igualmente ha terminado en decepción? Pues creo que es justamente porque nos permitimos ampliar nuestros márgenes hacia esa persona, porque nuestras defensas y personajes cayeron con él o ella como no permitíamos que cayeran… sólo una relación de amor nos permitía esa licencia y ahora sentimos que el amor se ha ido y nuestra desnudez nos hace vulnerables a alguien a quien pensamos que ya no le importamos, alguien que seguramente esté tan resentido/a como nosotros mismos y que tome esas decisiones que sólo salen desde el lugar del MIEDO ahogando todo el AMOR que nos unió y que, por más que nos pese, aún nos une.

Recuerdo un capítulo de una famosa serie en la que mostraban como unos médicos jóvenes en proceso de aprendizaje, daban la noticia a los familiares sobre el fallecimiento de un ser querido. Claramente distantes, sin implicarse, aplicando los pasos en los que les habían instruido  de manera impecable, quedando inmunes al dolor, manteniéndolo a raya, bloqueando toda su empatía hacia esos familiares que recibían una de las noticias más dolorosas que podemos recibir. Una cirujana más experimentada, que hacía poco tiempo que había estado en el lugar de ese familiar que recibe la noticia, decide darles una lección bien distinta: implicarse, conectar con esa persona, con su dolor, sentirlo y dejar espacio para que eso sea lo único importante en ese momento. A partir de ese momento la experiencia de estos médicos recién iniciados cambia por completo. Sufren más pero también viven más, experimentan, sienten, reflexionan y toda la experiencia ajena es un aprendizaje propio en ese encuentro más real y cercano. Así pues, sincrónicamente, sentir cada experiencia, permitirse la valentía de abrirse al dolor, al placer, a la angustia, a la euforia, a lo que en cada momento ocupe un lugar de nuestras vidas, hacerle hueco, dejarlo ser, dejarlo estar, permitir a cada sensación el espacio que ocupe, durante el tiempo que necesite hacerse en nosotros… ese es regalo de esta vida, el regalo que, irónicamente, la mayoría de personas intenta evitar… nada que desborde, nada que se salga de mi control.

Donde hay miedo, no hay amor.  Cuántas de estas experiencias serían enriquecedoras sin la voz constante de la mente diciéndonos lo que está bien o mal sentir. Cuántas cosas percibiríamos en la aceptación de todo lo que sucede en nuestro interior, cuánta vida nueva viviríamos sintiendo, simplemente, sintiendo, sin etiquetar ninguna sensación, llorando y riendo cuando la emoción nos mueva en la consciencia de que ninguna de las dos expresiones es mejor o más adecuada que la otra…

Si la vida es el arte del encuentro, bloquear lo que somos, impedirnos sentir, es el arte del desencuentro. Si la vida es el arte del encuentro y practicamos el desencuentro, estamos muriendo en lugar de viviendo. Encontrémonos en el amor avanzando a pesar del miedo. Hagamos de nuestras vidas un arte del encuentro con nosotros y con el otro, unos y otros somos el mismo UNO.

This entry was posted in Sin categoría. Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>