VERDADES Y MENTIRAS

21205_813960902005447_4662129777388052201_nHa fallecido el niño de Olot que contrajo difteria hace 28 días. Mis más profundas condolencias a los padres, considero que perder un hijo es la peor experiencia que podemos tener en nuestra vida adulta. Desde aquí les envío toda mi empatía, mi apoyo y amor, deseando que les llegue y, aunque sea durante un segundo, les alivie el dolor que sienten.

He leído tantos comentarios sobre este tema, comentarios acusadores hacia la decisión de unos padres que creían que hacían lo mejor para sus hijos. He leído otros mensajes de condolencias que, aunque no culpabilizan de forma directa, dejan translucir claramente que están en contra de la supuesta irresponsabilidad de no vacunar a los hijos.

Y siento una pena inmensa por esos padres, pero también por todos nosotros que nos atrevemos a hacer leña del árbol caído, por la humanidad que perdemos en cada juicio hacia el otro, en cada acto de posicionamiento que nos enfrenta a nuestros semejantes en lugar de acercarnos.

Es un hecho que algunas vacunas también han causado muertes en otros niños, este mismo año precisamente… En esos casos nadie culpa a los padres de vacunar de una enfermedad muy poco presente en nuestra sociedad para prevenir algo que es bastante improbable que contraiga arriesgándose a inocular en un cuerpo vulnerable y en desarrollo algo que ni saben cómo se fabrica, ni qué garantías tiene, ni qué posibles efectos adversos, ni qué porcentaje de complicaciones en el caso de que la enfermedad se presentara, etc… Y es que, es así. Vacunar se ha convertido en un lavado de cerebro tan grande que nos han hecho creer que eso es lo correcto, lo normal, lo que todo el mundo hace y casi ningún padre o madre sabe qué está metiendo en el cuerpo de su hijo en realidad, porque ni lo preguntan o, si lo hacen, nadie les cuenta los detalles. Vas con un bebé indefenso de dos meses al que le meten 3 virus en una jeringuilla, junto a algunos materiales considerados perjudiciales para salud pero que son necesarios para estabilizar a esos virus y está bien, nadie se cuestiona nada. Los prospectos de esos medicamentos no los vemos, no nos dicen los pros y los contras, no nos hablan de estadísticas reales de la enfermedad, de sus posibles complicaciones y los casos letales de dicha enfermedad, ni de los casos letales de dicha vacuna. Para el sistema médico no existen los efectos adversos graves de las vacunas. Pretenden hacernos creer que una vacuna es 100% efectiva (es decir que siempre inmuniza de aquello que pretende), y 100% fiable (que no hay nada que pueda salir mal) que si tiene efectos adversos son infrecuentes y poco graves, que es casi como inyectar un suero fisiológico que te protegerá de por vida de un montón de males.

La realidad es bien distinta. Que yo sepa  ninguna vacuna inmuniza de por vida, excepto superar la enfermedad y aún así, si no te ves expuesto en el resto de tu vida a dicha enfermedad para reforzar tus anticuerpos, puedes volver a ser vulnerable en la tercera edad. Pero eso no nos lo cuentan. Tampoco nos cuentan los casos graves de parálisis, daños permanentes o incluso la muerte por vacunas, que sí existen, que muchas veces son partidas en mal estado, o por condiciones inherentes a la persona vacunada cuyo sistema fisiológico puede tener alguna anomalía que le impida procesar alguno de los compuestos de la vacuna. Pero sucede. Y por todo esto que también sucede y que intentan minimizar y ocultar, hay padres que prefieren no vacunar.

Quizás lo ocultan con la pretensión de que vacunemos confiadamente… sin cuestionarnos nada, como la mayoría de las cosas en esta sociedad.  Pero creo que están consiguiendo justamente lo contrario. El movimiento antivacunas va cobrando cada vez mayor protagonismo, pero no es con el miedo con lo que hay que convencer a quienes han decidido no vacunar, sino con la verdad. Para empezar dejándonos decidir libremente, con toda la información en la mano y con cada vacuna por separado, porque puede que haya enfermedades que yo sí quiero prevenir y otras que no, y al contrario en personas diferentes. No pasa nada porque digan los casos reales de enfermedades que se complican y los casos reales de vacunas que se complican. Tenemos libertad para asumir riesgos porque, pase lo que pase, tomemos la decisión que tomemos, siempre, siempre LA RESPONSABILIDAD Y EL DOLOR POR NUESTROS HIJOS ES SÓLO NUESTRO.

Hagan estudios, dígannos qué falló en cada caso, tanto en las vacunas como en las enfermedades, dígannos qué porcentaje de vacunados están realmente protegidos, cada cuanto tendríamos que revacunarnos para ser realmente inmunes, investiguen qué podemos hacer para minimizar los riesgos, dígannos que es lo mejor y lo peor que puede pasar y DÉJENNOS DECIDIR. Porque si las vacunas protegen al 99% de los niños y matan al 1% ninguno de los que vacunamos querríamos ser de ese 1% y queremos saber que se está estudiando y haciendo todo lo posible por evitarlo, no por esconderlo. Es como los partos domiciliarios, cuando surge una complicación y muerte sale en todos los medios, pero la realidad es que también mueren madres y bebés en los hospitales ¿alguien duda que por ley de probabilidad esto es así? Sucede, dejen de esconderlo para llevarnos como ovejas al redil, para seguir inculcando miedo en la sociedad. Sólo LA VERDAD nos hará libres de tomar las decisiones y sentirnos en paz, cada uno con la suya, respetando a los que toman decisiones distintas a las nuestras.

Me pasé los tres últimos meses de mi embarazo con inflamación y dolor en la muñeca e insensibilidad en parte de los dedos. Los ginecólogos me recomendaron que ni siquiera usara un antiinflamatorio de uso tópico porque podría dañar a mi bebé. Tengo una amiga que está embarazada en estos momentos y, hoy por hoy, están vacunando a las embarazadas de tos ferina porque, al parecer, hay un brote de dicha enfermedad. ¿No es un poco incoherente que una pomada pueda hacer daño a un bebé intraútero y una vacuna sea completamente inocua? Es por esta clase de cosas que mucha gente termina desconfiando. No somos cobayas humanas.

La responsabilidad de los profesionales de la salud es informar de los tratamientos, pruebas y enfermedades, de los pros y los contras de cada actuación médica, con la verdad. La responsabilidad de los padres y madres es decidir y su decisión siempre será acertada aunque el resultado no sea el deseado.

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